Al Mutamid
Al-Mu’tamid de Sevilla (1040-1095), rey taifa de Sevilla (1069-1091). Hijo y sucesor de al-Mu’tadid, de la dinastía árabe de los Abadíes, que reinaba en Sevilla desde la disolución del califato de Córdoba. Al-Mu’tamid continuó la política expansiva, iniciada por su predecesor, con la incorporación de Córdoba al reino de Sevilla. Asimismo mantuvo la relación de vasallaje con los monarcas castellanos, lo que le obligó a pagar elevadas cantidades en concepto de parias. La costosa protección de Castilla se convirtió en amenaza cuando Alfonso VI conquistó Toledo (1085), lo que decidió a al-Mu’tamid a solicitar la ayuda de Yusuf ibn Tasfin, emir de los almorávides. Yusuf derrotó a Alfonso VI (1086), pero cinco años después, el emir almorávide ocupó Sevilla y al-Mu’tamid fue desterrado al Magreb, donde falleció en 1095. Fue un destacado poeta además de un importante mecenas de la cultura islámica, bajo cuyo reinado la ciudad de Sevilla se convirtió en uno de los principales núcleos intelectuales y artísticos de su tiempo.

En apenas un párrafo como el anterior podría resolverse la biografía de uno de los más novelescos personajes de la Edad Media Española: rey, intrigante donde los haya, negociador, maquiavélico antes de Maquiavelo, enamorado de Rummaykiya, poeta por encima de todas las cosas. Un hombre que llegó a tenerlo casi todo y que acabó sus días en un doloroso exilio norteafricano recordando, probablemente, el patio del Alcázar de Sevilla en el que el agua corría a la par del vino, de las palabras, de la belleza y el amor.
Es el propio Al Mutamid quien mejor refleja en sus versos el tránsito del todo a la nada. En algunos poemas, el poeta se muestra exultante, feliz, se sabe dominador y temido, como se aprecia en el siguiente poema, escrito a raíz de la conquista de Córdoba, pieza clave en sus ambiciones de expansión hacia el este de la Península:
¿Quién entre los reyes ha llegado a los extremos de este rey valiente?
¡Largo! ¡Ha llegado a vosotros el reino del Mahdí!
Pedí en matrimonio a Córdoba, la bella, cuando había
Rechazado a los que la pretendían con espadas y lanzas.
¡Cuánto tiempo estuvo desnuda!, más me presenté yo
y se cubrió de bellas túnicas y joyas.
¡Boda real! Celebraremos nupcias en su palacio,
mientras los otros reyes estarán en el cortejo del miedo.
¡Mirad, hijos de puta, que se acerca el ataque de un león
envuelto en una armadura de valor!
El que se creía Mahdí, el Elegido, un león invencible, años después habrá de reconocer la penosa situación en la que se encuentra en otro poema compuesto ya en la prisión norteafricana que fue su última morada:
Yo era amigo del rocío, señor de la indulgencia,
Amado de las almas y de los espíritus;
Mi diestra regalaba el día de los dones,
Y mataba, el día del combate;
Mi izquierda sujetaba todas las riendas que dominaban
A los corceles en los campos de batalla.
Hoy soy rehén, de la cadena y de la pobreza
Apresado, con las alas rotas.
Las veleidades de la diosa Fortuna que la literatura medieval convertirá en tema literario preferente siglos después aparecen personificadas -y de qué manera- en la voz poética de un hombre de carne y hueso.
Es ese momento inmediatamente anterior a la última derrota, la que provoca el descenso a los infiernos del rey-poeta, el que se encuentra en los versos de Fanny Rubio que tan acertadamente musicó Paco Ibáñez en su disco Por una canción. Se trata, de nuevo, del eterno asunto lírico de la realidad y el deseo, explicitado en los versos mediante la alternancia del sueño y el amanecer, aunque con un añadido que separa dramáticamente los dos estados: la batalla y -la historia nos lo aclara- su subsiguiente derrota. Hay cosas que se escapan entre los dedos, como las manzanas blancas del poema, equivalentes a tantos otros elementos poéticos que adquieren el mismo sentido en la historia de la literatura.
Soñaba en su lecho el rey,
soñaba de madrugada
que entre las ondas del río
buscaba manzanas blancas.Y el rey Almutamid
en su sueño contemplaba
la dulce fruta de nieve
que en los espejos temblaba.Noche de miedo en Sevilla,
víspera de la batalla.En Sevilla, Almutamid
abrió los ojos al alba
cuando el sol enrojecía
en la ventana más alta.Y ni el amanecer halló
ni arrayán bajo la almohada
ni del agua el dulce nido
donde vio manzanas blancas.Noche de miedo en Sevilla,
víspera de la batalla.

Emilio García Gómez se preguntaba en su libro clásico Poemas arábigoandaluces hasta qué punto debía considerarse sincera la poesía:
¿Hasta qué punto es sincera la poesía en ningún pueblo? El problema es difícil de resolver, pero no lo es afirmar que entre los árabes la falta de sinceridad o, mejor tal vez, el convencionalismo, está más acentuado que en otras literaturas. Los poetas, desde antes de empezar a componer, son ya esclavos de los símbolos y tópicos creados por sus predecesores, así como son también esclavos de unas estrofas y versos establecidos.
La afirmación de García Gómez es plenamente aplicable a la práctica totalidad de la obra de Al Mutamid, aunque no a poemas como el último transcrito, en el que aflora la intensa verdad de su dramática situación. Sin embargo, los poemas-verdad son minoritarios en su obra. La inmensa mayoría de sus versos responden a convencionalismos formales, aunque bajo sus apariencias, puedan entreverse elementos biográficos que los justifiquen. Algo así sucede cuando el poeta se ocupa del cuerpo femenino: la leyenda del rey de Sevilla nos lleva a pensar indefectiblemente en Rummaykiya, Itimad. Esa mujer aparecerá descrita mediante una serie de metáforas en las que se la compara con diferentes elementos de la naturaleza. La peculiaridad de la poesía arábigo-andaluza reside en que esos elementos de la naturaleza no son propios de nuestra geografía, sino que son característicos de las tierras africanas o asiáticas, de donde procede la cultura andalusí, de ahí la claridad del convencionalismo.
Es un antílope por su cuello,
Una gacela por sus ojos,
Un jardín de arriates por su fragancia,
Una rama de sauce por su talle.
En otras ocasiones, la comparación nos es más cercana y la mujer se presenta como luz. La amada compite con el mismo sol en fulgor.
El relámpago la asustó, cuando en su mano
El relámpago del vino resplandecía.
¡Ojalá supiera cómo, si ella es el sol de la mañana,
se asusta de la luz!
Pero la experiencia amorosa puede también ser fruto del sueño y, por tanto, pertenecer al ámbito del deseo y no de la realidad.
Te he visto
Te he visto en sueños en mi lecho,
Y era como si tu brazo mullido fuese mi almohada;
Era como si me abrazases, y sintieses
El amor y el desvelo que yo siento;
Era como si te besase los labios, la nuca,
Las mejillas y lograse mi deseo.
¡Por tu amor! Si no me visitase tu imagen,
en sueños, a intervalos, no dormiría más.En sueños
En sueños tu imagen presentó a la mía, mejilla y pecho;
Recogí la rosa y mordí la manzana;
Me ofreció los rojos labios y aspiré su aliento:
Me pareció que sentía el olor a sándalo.
¡Ojalá quisiera visitarme cuando estoy despierto…!
Pero entre nosotros pende el velo de la separación:
¿Por qué la tristeza no se aparta de nosotros,
por qué no se aleja la desgracia?
Otros muchos temas aparecen en los versos de Al Mutamid. Destaco, para finalizar, un par de poemas sobre el vino porque en ese canto a los placeres carnales, a la belleza y el hedonismo, aunque a través de convenciones literarias evidentes, el lector de hoy puede entrever lo que en su vida real el poeta acabó perdiendo.
El copero, la copa y el vino
Apareció, exhalando aromas de sándalo,
Al doblar la cintura por el esbelto talle,
¡Cuántas veces me sirvió, aquella oscura noche,
en agua cristalizada, rosas líquidas!El reflejo
El reflejo del vino atravesado por la luz
Colorea de rojo los dedos del copero,
Como el enebro deja teñido el hocico del antílope.
La batalla a la que alude Fanny Rubio en su poema marcará el principio del fin del mundo ficticio que Al Mutamid se empeñó en construir a base versos y acciones guerreras en torno a su alcázar sevillano; un mundo dominado por la belleza, el disfrute de los placeres carnales, el valor, la victoria y la gloria. Todo eso lo dejó atrás al partir en su barco camino del exilio. Otros muchos artistas en siglos sucesivos también expresarán en su obras sensaciones similares a las de Al Mutamid. Y a algunos de esos sentimientos les ha puesto música Paco Ibáñez, probablemente porque también él los comparte en cierta manera.
Más información.-
- Historia de Al Andalus.
- Cronología de Al Andalus.
- Los principales reinos de Taifas.
- Las cortes de Taifas.
- Al Mutamid: el rey poeta de Sevilla.
- Alicia Rodríguez: “Al Mutamid”.
- Si eres buen poeta, serás mal estratega.
- Temas generales de la literatura árabe en Al Andalus.
- Literatura andalusí.
Apéndice: Etapas en la literatura andalusí.-
(Fuente: Microsoft Encarta.)
Durante ochocientos años se mantuvo la presencia musulmana en la Península Ibérica. A lo largo de estos siglos, como es lógico y evidente, surgió también una importante literatura que bebe en las fuentes orientales para acabar teniendo sentido por sí misma y convertirse, en determinados casos, en la máxima expresión de la palabra escrita de su tiempo. El rey-poeta de Sevilla representa precisamente uno de esos momentos de esplendor y conviene que seamos capaces de situarlo de manera adecuada en el panorama de la literatura escrita en Al Andalus.
El período de los emiratos.-
A pesar de que Abd al-Rahman I proclamó la independencia de Al Andalus, los contactos religiosos y culturales siguieron vivos y fluidos, aunque sólo fuera por el precepto islámico de peregrinar a La Meca, viaje que suponía para los peregrinos un rico contacto cultural con las ciudades orientales como Bagdad o El Cairo. Así fue como se introdujo la poesía árabe en la naciente cultura arábigo-andaluza y como muchas de las convenciones literarias procedentes de Oriente se incorporarán la literatura escrita en Al Andalus.
El período del Califato.-
Con el fin de dar esplendor a su emirato independiente, Abd al-Rahman II llevó a Al Andalus a los artistas más eminentes; éstos crearon escuela y pronto tuvieron magníficos seguidores autóctonos.
Abd al-Rahman III se rodeó de poetas y eruditos para conseguir una conciencia nacional y así surgen dos escuelas poéticas características: la sevillana, más proclive a la poesía amorosa y lírica, y la cordobesa, más intelectual y filosófica. Pero el gran protector de las artes y las ciencias fue Al Hakam II y durante su reinado aparecieron obras como el Libro de los huertos, una antología de poetas arábigo-andaluces. Es una época de veladas palaciegas y poetas cortesanos en las que destacó Ibn Hani de Elvira (?-972).Los reinos de Taifas.-
Tras la descomposición del poderío Omeya surgieron los reinos de Taifas que aunque desde un punto de vista político y militar se debilitaron, en ellos las letras arábigo-andaluzas alcanzaron un gran desarrollo. En Sevilla sobresalió Al Mutamid y en Córdoba Ibn Hazm (944-1064), autor de El collar de la paloma, un tratado amoroso que se difundió por toda Europa.
Los almorávides.-
Con la llegada de los almorávides, la literatura cortesana, intelectual y elitista cede ante otra más popular. A esta época pertenecen las moaxajas, composiciones líricas en algunas de las cuales se han encontrado jarchas. Este género fue cultivado con gran maestría por Ibn Quzmán (c. 1078-1160).
Los almohades.-
Los almohades fueron una potencia religiosa que predicaban la pureza del Corán. Con ellos se desarrolló una literatura filosófica de gran hondura en la que destacaron figuras como Tufayl de Guadix, autor de El viviente hijo del vigilante —que fue conocido durante la edad media como el ‘Filósofo autodidacta’—, Ibn Rusd (1126-1198), al que los escolásticos llamaron Averroes, e Ibn Arabi de Murcia
El reino de Granada.-
Los últimos años del reino de Granada estuvieron marcados por las crisis políticas y económicas y las letras no fueron tan brillantes como en épocas anteriores, aunque muchos autores árabes o mudéjares siguieron trabajando en los reinos cristianos y su influencia ya se había dejado sentir en toda Europa.

Mayo 16th, 2007 a 23:48
su música y voz es hermosa escucharlo es placer infinito soy celeste de uruguay quisas Paco venga nuvamente y tenga el placer de escucharlo
Mayo 16th, 2007 a 23:50
su música y voz es hermosa escucharlo es placer infinito soy celeste de uruguay quisas Paco venga nuvamente y tenga el placer de escucharlo
AMO LO QUE CANTA
Mayo 16th, 2007 a 23:59
su música y voz es hermosa escucharlo es placer infinito soy celeste de uruguay quizas Paco venga nuevamente y tenga el placer de escucharlo
AMO LO QUE CANTA
Diciembre 11th, 2007 a 12:21
Buenos días:
Escribo de Bruselas y quiero saludaros antes de todo porque contrariamente a lo que pienso, no toda la gente ha perdido la sana costumbre de buscar y pensar.
Vereis, yo conozco no poco de la historia árabe en España, asimismo y sobretodo las ideas que sostuvieron ese largo periodo, sus virtudes y vicios.
Pienso que todos los escritores árabes que aparecen en vuestra web, no son precisamente los más relevantes. Si lo son, sin embargo, Ibn Arabi de Murcia, Ibn Abbad de Ronda, Abu Madiam de Sevilla.
Ibn Arabi asistiendo al entierro de Ibn Ruchd (Averroes) ironizaba diciendo: Ahí va “el maestro” con su asno detrás tan cargado de inútiles libros. Con esto quería decir que Averroes era un filósofo y que la Filosofía significa: “amor a la sabiduría” pero no constituye la sabiduría en si misma. Dicha sabiduría la detentaban muchos maestros entre los que los tres citados son probablemente los más notables en la península.
Bueno, puede que el comentario sirva para algo.
Un gran saludo a Paco. Considero que es una de las pocas personas honestas que quedan
Hasta pronto amigos
Mayo 5th, 2008 a 19:54
me gustaria saber en k año nació al-mutamid. xfavor cntesten
Abril 29th, 2009 a 16:46
[…] Al Mutamid […]
Junio 27th, 2009 a 21:05
Hermosísimo
Octubre 24th, 2009 a 13:50
Paco en una entrevista antes de su último concierto en París dice que quiere volver a Sudamérica, pues en Uruguay somos muchos quienes estamos esperando la oportunidad de volver a escucharlo, la última vez que vino actuó en el Cine Teatro Plaza, y fue hace una ponchada de años creo que fue en 1993. Un abrazo y hasta siempre, Ivonne de Uruguay